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Palacio municipal o "Casa de la Vila". Fue construido en el siglo XV en la actual plaza de la Iglesia. Tiene una hermosa arcada sobre la calle de San Mateo y una bella ventana con arcos trilobulados. En un bombardeo durante la guerra civil de 1936-1939 se destruyó la fachada de la calle de San Vicente, reconstruida en 1940. Desfigurado en su interior por las sucesivas adaptaciones que se hicieron en épocas pasadas, recuperó su original belleza gótica en la repristinación que se hizo del mismo en el año 1981. Bajo la arcada antedicha o "porxe" está la cárcel de hombres y en el interior de la lonja que está debajo del mismo edificio se encuentra la cárcel de mujeres. Ha sido un gran acierto la antedicha restauración que ha dado a conocer los dos monumentales arcos del salón principal con otros detalles arquitectónicos que hasta entonces estaban ocultos, con lo que la villa ha recuperado uno de sus edificios más antiguos y artísticamente, más típico y representativo.
En las afueras de la población, a unos dos kilómetros, se encuentra este arco romano. Este término municipal esta atravesado por la Vía Augusta, junto a la cual se levantó el arco. También se ha apuntado que fuese un monumento funerario. Se trata de un arco de medio punto de 5,80 metros de altura aproximadamente, parece ser que es un arco de triunfo al que le falta el entablamento y las enjutas. Esta realizado con sillares de granito unidos sin argamasa. Se conservan los pilares sobre los que apoya el arco compuesto por 14 dovelas. Los únicos elementos decorativos son la molduras de las impostas y los plintos. Se han encontrado sillares de este arco en casas de la población. Se encuentra en paralelo a la Vía Augusta.

Su origen fue musulmán, siendo conquistado por el Cid en 1090 y perteneció a los dominios de Pedro I hasta el año 1103. La eficaz ayuda que don Poncio de Torrellas, Obispo de Tortosa, prestó a Jaime I el Conquistador para la reconquista de Valencia a los musulmanes, motivó que el monarca le diese el castillo de Miravet el 24 de abril de 1225 para cuando se conquistase, que fue en el año 1233. Este acometió una reforma profunda en el castillo. Fue cabeza de una gran demarcación territorial hoy repartida entre los municipios de Benlloch, Cabanes y Torreblanca.
A principios del siglo XV, consta que Miravet tenía 15 fuegos, y sus vecinos, Cabanes 200 y Benlloch 100. Fue abandonado a principios del siglo XVI, teniendo que ser anexionado junto con el castillo de Albalat a Cabanes. Se encuentra un alto cerro, sobre una fuente que se encuentra al borde de la carretera, que lleva de Cabanes a Oropesa. Desde él mismo se divisa la costa, junto a la plana de Cabanes, en otros tiempos pantanosa. El castillo, según la clasificación de Sáenz Ridruejo publicada por la Asociación Española de Amigos de los Castillos, por su ubicación, pertenece a los denominados castillos montanos, situados en terreno montañoso con accesos entre 30º y 60º. Su planta es irregular dispersa distribuida sobre un eje longitudinal lateral. Poseyó un foso artificial que lo defendía en su parte más asequible. El castillo mantiene sus muros laterales, sus defensas previas, restos de torres y algunas dependencias internas y almenas. Tuvo doble recinto inferior donde se hallan restos arquitectónicos, vestigios de viviendas de su antiguo poblado y la arruinada iglesia de San Martín y San Bartolomé. Se conservan varios arcos apuntados y de medio punto. (C.Pérez-Olagüe)
Comenzaron las obras del actual templo en 1750 y se terminaron en 1764, aunque la majestuosa fachada barroca no se hizo entonces sino en los años sucesivos, pues fue bendecida el día 8 de diciembre de 1791. Su interior es claustral, de tres naves y orden corintio, con espacioso crucero y alta cúpula. Está dedicado a la degollación de San Juan Bautista y es notable su fachada barroca con columnas de mármol bruñido y una notable escultura de San Juan Bautista, obra todo ello del escultor Cristobal Maurat y Marco (1755-1817), vecino de la población. Es uno de los templos más grandes de la diócesis y se ha ido restaurando desde 1957 hasta la actualidad. Tiene un robusto y hermoso campanario que no está concluido.
La Tenencia de Miravet fue donada por el rey Jaime I, antes de su conquista a los moros, al obispo y cabildo de Tortosa el 27 de abril de 1225 por la eficaz ayuda prestada en la reconquista de Valencia y que, el prelado tortosino Poncio de Torrella repobló con cristianos, dando origen a los poblados de Miravet, Albalat, Torreblanca, Benlloch y Cabanes. Así pues Cabanes concedió la carta de población a seis familias el 19 de junio de 1243, con derecho a admitir ochenta pobladores y con fuero de las costumbres de Lérida. Benlloch se pobló el 5 de marzo de 1250 y Albalat y Torreblanca en fecha hasta ahora desconocida. Tres siglos después, el 5 de julio de 1575, se anexionaron a Cabanes, los ya despoblados castillos de Miravet y Albalat con sus respectivos términos, formando desde entonces el actual término municipal de Cabanes de 131,5 kilómetros cuadrados.
La ermita se encuentra en la llamada Ribera de Cabanes a unos 12 kilómetros de la población. Se trata de una zona costera formada por varios caseríos. Iniciada a fines del siglo XIII, tuvo una segunda intervención en el siglo XIV en la que se fortifica, debido a las incursiones desde el mar.
La despoblación sufrida por la zona litoral en el siglo XV, no convierte la zona en un despoblado total, sino que hay zonas en las que se siguen cultivando campos, como indica la Carta Puebla de 1576 "No queremos que esta concesión o donación hecha a vosotros de las tierras y otras cosas de dicho término de Torreblanca cause ningún perjuicio a aquellos terratenientes que al presente con justo título, poseen en dicho término tierras cultivadas que a vosotros no os concedemos...", es decir hay gentes del interior que bajan a cultivar las tierras de la Ribera y que por la distancia deben permanecer algunos días en la zona. 












